¿Qué tipos de pieles existen y en qué se diferencian?

 en Ferpiel

Saber elegir un buen artículo realizado en piel es fundamental para obtener un producto de calidad. Tanto en durabilidad,  elegancia y prestaciones, los productos realizados en piel son una apuesta segura, destacando entre el resto de materiales. Sin embargo, es fundamental que, a la hora de la elección, sepamos que estamos hablando de piel auténtica. También es conveniente saber cuál es el tipo de piel. Algunas se parecen mucho y pueden dar pie a confusión. Saber distinguirlas, a simple vista, no es tarea fácil aunque con algunos pequeños trucos es seguro que podremos reconocerlas de manera sencilla.

Diferentes tipos de pieles ¿cómo distinguirlas?

De entre la amplia gama que se suele utilizar en la fábrica de piel para la realización de distintos productos, hemos seleccionado 3 cuyo aspecto visual es parecido y también su tacto afelpado en todos los casos, de ahí que sean tan proclives a la confusión. Para distinguirlas, nada mejor que conocer sus características.

Ante

Es conocida también como “piel vuelta” o “piel del revés”, esto es debido a que la piel que aparece en el producto es aquella que está pegada a la carne del animal. Es decir, se utiliza la que no corresponde a la superficie de su dueño. 

Por regla general se trata de las pieles de ovejas, cabras y corderos que son las más suaves. Aunque aquellos hombres primitivos ya las utilizaban y pertenecían a antílopes y alces. Para su curtido se utilizan, prácticamente, los mismos métodos de antaño de ahí que resulte una de las más apreciadas del mercado. Aunque no es de las más resistentes y necesita un cuidado especial, sí es muy valorada por su elegancia.

Serraje

Su calidad es inferior al del ante ya que se obtiene a partir de decapar la piel. Durante ese proceso, el serraje pierde resistencia y uniformidad, por lo que suele presentarse con algunos desperfectos o cortes. Sin embargo, esto no significa que sea una piel de mala calidad o que no pueda ser utilizada en una amplia gama de productos. Siempre dependerá del fabricante de los mismos y del proceso que se realice durante el curtido. 

La calidad de la misma dependerá de la cercanía con la parte externa de la piel. Si su textura es fina, nos indica que se encuentra más cercana a la piel externa. Su calidad es mayor y, también, su precio. Si notamos un tacto más tosco y rudo, es porque se trata de piel situada en capas más profundas. La ventaja es que el precio es más económico.

Nobuck

Es muy parecido al ante pero la diferencia estriba en el pulido y preparación de la piel. Este proceso se realiza sobre la capa externa hasta conseguir un tacto suave muy parecido al del melocotón. Ese exhaustivo pulido hace que se convierta en un material especialmente delicado. De ahí que sea empleado para artículos de lujo. 

Este material absorbe con gran facilidad el polvo y la suciedad. De ahí que, en algunos casos, tras el pulido, se trate con un producto especial para engrasar e  impermeabilizar. Es la piel más utilizada en la gama alta.  

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5 consejos para proteger y limpiar el ante, el serraje y el nobuck

Aunque hemos visto que se trata de 3 tipos de pieles diferentes, tienen una característica en común, su tacto aterciopelado y su facilidad para atraer las manchas y la suciedad. De ahí podemos deducir que el cuidado y limpieza, es igual en todos los casos. Si queremos conservar nuestros artículos de piel con el aspecto del primer día, unos sencillos consejos nos pueden venir muy bien. 

1. Evitar la humedad

El gran enemigo de la piel natural es la humedad. Al tratarse de un material poroso la absorbe con gran facilidad, siendo muy complicado deshacerse de ella. Una buena forma es evitar exponerla a ella. Zapatos, bolsos o carpetas, mejor no exponerlas a los días de lluvia, por ejemplo. 

2. Productos específicos para su limpieza

Ya hemos visto que debemos huir de cualquier humedad, así que para la limpieza es necesario cambiar ciertos conceptos. Lo más adecuado es buscar productos específicos para limpiar en seco, mucho más cuando se necesita eliminar alguna mancha. 

3. El cepillo adecuado

Sabemos que este tipo de pieles son muy susceptibles para atraer el polvo. De ahí que un buen cepillado es lo más aconsejable para su mejor mantenimiento. Para ello tendremos que adquirir un cepillo adecuado para tales casos. Su característica principal es la dureza de sus cerdas que están repartidas en 2 secciones: una de cerdas rígidas y otras metálicas, para una limpieza de mayor profundidad. Fundamental, llevar cuidado con la intensidad con la que cepillamos para no dañar la piel.

4. Limpieza de mantenimiento

Una vez hemos adquirido los productos necesarios es el momento de realizar una limpieza de mantenimiento cada cierto tiempo o después de su uso. Si no necesitamos eliminar ninguna mancha, bastará con pasar el cepillo para eliminar el polvo y la suciedad superficial. Debes frotar suavemente y siempre en la misma dirección, como si estuvieras peinando el cuero. Este sencillo paso te servirá para tenerlos siempre en perfectas condiciones.

5. Limpieza más profunda

Si hemos tenido la mala suerte de captar alguna mancha es el momento de hacer una limpieza más profunda. El primer paso del proceso es el mismo: un ligero cepillado para eliminar el polvo. Después se rociará con el producto específico para eliminar manchas en ante, serraje o nobuck. Aunque cada fabricante puede tener sus propias instrucciones, lo más habitual es que se deje secar para, posteriormente, volver a cepillar y eliminar los restos del producto de limpieza.

Disfrutar de un artículo realizado en piel de ante, serraje o nobuck es símbolo de elegancia y estilo. No renuncies a ellos por miedo a un difícil mantenimiento, ya ves que con unos sencillos cuidados estarán siempre perfectos. En Ferpiel somos especialistas en la fabricación de piezas únicas y artesanales. No renuncies a la calidad y ve a lo seguro. 

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